Los estadounidenses acuden este martes, 3 de noviembre, a las urnas para renovar parte del Congreso en unas elecciones intermedias que se anuncian como un veredicto sobre la presidencia del republicano Donald Trump.
La oposición demócrata espera lograr una mayoría en la Cámara de Representantes (435 curules) e incluso alberga buenas perspectivas para el Senado, que renueva 35 de sus 100 escaños.

Si los demócratas consiguen al menos cuatro de esos 35 curules en disputa, volverían a controlar todo el Congreso, lo que podría poner en aprietos al republicano Trump, de 80 años y en la recta final de su presidencia.
Trump estuvo casi un mes entero de campaña, a veces con varios mítines diarios, para las elecciones legislativas de medio mandato más caras de la historia, más de 11 mil millones de dólares.
Son las elecciones “más importantes de nuestra vida”, declaró el republicano el lunes, antes de volver a pedir la movilización de los suyos.

Solo le pido a todo el mundo que se imagine que estoy en la papeleta”, dijo en entrevista televisiva el presidente, pese a su baja popularidad.
Los demócratas acarician la revancha política tras el varapalo que supuso en 2025 el retorno de Trump a la Casa Blanca, donde no ha dado descanso a la oposición con campañas militares de éxito desigual, en Venezuela e Irán, recortes de impuestos y decenas de decretos presidenciales.
Trump jugó fuerte, pero las principales preocupaciones de los votantes, la economía y el coste de la vida, no han desaparecido, sino todo lo contrario.

Trump pierde popularidad
Trump enfrenta la peor época de popularidad de un presidente a medio mandato, con cerca de un 70% de descontentos, y solo puede apostar por la movilización de sus seguidores incondicionales si no quiere perder ambas cámaras.
Por su lado, los demócratas han entregado sus esfuerzos de campaña en buena parte al entusiasmo del ala más izquierdista, que ha aportado fondos y una intensa campaña de inscripción de votantes.
Esa movilización tiene sus riesgos, puesto que ese ala izquierdista tiene puntos de vista sobre la policía migratoria, la relación con Israel o los impuestos que se desmarcan abiertamente del electorado promedio demócrata.

El 53% de los votantes hispanos se declaran “extremadamente motivados” para acudir a las urnas, un alza apreciable frente al 41% de hace cuatro años, según el centro de estudios Pew.
Trump ganó casi la mitad de esos votos en 2024. Ahora solo el 24% de los votantes de esa importante minoría aprueba su acción de gobierno.
En su última proyección previa al día de las elecciones, la firma de pronósticos Decision Desk HQ preveía que el Senado cambiaría a una mayoría de 52-48 a favor de los demócratas, y que el partido opositor lograría una cómoda ventaja de 241-194 en la Cámara de Representantes.
Con información de AFP


