La celebración del Día de Muertos no se puede disfrutar sin el tradicional olor, color y sabor de la flor de cempasúchil.
Sin embargo, más allá del uso ornamental de la flor, también es utilizada como ingrediente para tamales, pan, atole, pulque entre miles de recetas dentro de la gastronomía mexicana e internacional.
Actualmente en México no existe un proceso adecuado para aprovechar estos nutrientes llamados carotenoides, ahí es donde el mercado chino ha ganado terreno en la industria del cempasúchil.
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¿Cuáles son los retos para la industria del cempasúchil?
El nombre de la flor de cempasúchil proviene del náhuatl “Cempohualxochitl” que significa: flor de 20 pétalos. En la época prehispánica, los mexicas asimilaban el color amarillo de esta flor con el sol, por ello, la utilizaban en los altares, ofrendas y entierros dedicados a sus muertos.
Aunque es una flor endémica, México tiene dos retos en la industria: Potenciar sus nutrientes y aprovechar todas las propiedades que la flor tiene, como la producción de alimentos para aves.
Esto último beneficiaría a miles de campesinos ya que únicamente aprovechan la comercialización del cempasúchil en las celebraciones por día de muertos, pero el cempasúchil tiene la capacidad de florar más de dos veces al año, de acuerdo con expertos de la UNAM.

Los carotenoides que contiene la flor de cempasúchil contiene una serie de compuestos de antioxidantes que al ser ingeridos se transforman en vitamina A, esencial para la vista, el mantenimiento de tejidos blandos, dientes y papel clave en el embarazo, pero requiere de un proceso complejo para que sean biodisponibles.
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¿China colorea los huevos y pollo mexicanos?
El tono amarillo de los huevos y pollo para su consumo en México es obtenido por el pigmento de la flor de cempasúchil, que se extrae y posteriormente se convierte en un tipo de harina que sirve como alimento para las aves.
Sin embargo, este pigmento es importado desde China.
A mediados de la década de 1980 México producía 6 mil 600 hectáreas, de acuerdo con datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). Pero, desde el 2000 la demanda fue mayor, por lo que se tienen que importar la flor, sus semillas y pigmentos principalmente del país asiático.

El SIAP refiere que en todo 2023 se sembraron 2 mil 471 hectáreas de cempasúchil en México únicamente para uso ornamental, situación alarmante, ya que el clima en distintos puntos del país genera que esta flor se genere hasta tres veces durante todo el año.
Actualmente, los sembradíos de China oscilan entre 6 a 10 mil hectáreas y cultivando una sola vez al año, convirtiéndose en el mayor exportador de cempasúchil y sus derivados a nivel mundial.
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¿Cuánto se importa desde China?
Datos recientes de la Secretaría de economía, señalan que en 2021, México invirtió 36 millones 102 mil dólares en el pigmento de la flor provenientes en un 96% de China.
En 1997 en México se podía extraer de la flor 15 grados de carotenoides por cada kilo de la planta, y para esa fecha China extraía entre 18 y 20 gramos por kilo, para 2005 ya estaban sobre 27 gramos de carotenoides.
Para que México pueda competir con China en la producción y procesamiento de la flor de cempasúchil, se debe invertir en ingeniería genética, que podría recortar gastos de producción y sumaría a la generación de empleo en diversos rubros.
Con información de Al Aire.

