La mañana de este martes se vivió un momento de crisis en Europa, luego de que seis aviones de pasajeros tuvieran que aterrizar de emergencia o activar protocolos de seguridad tras presuntas amenazas de bomba.
Uno de los vuelos, de la aerolínea Ryanair con destino a Murcia, obligó a las autoridades a registrar la aeronave; sin embargo, no encontraron explosivos. Tras los hechos, la Guardia Civil inspeccionó a la tripulación y a los pasajeros.
Las autoridades descartaron la amenaza y desactivaron la alerta para que la actividad del aeropuerto se reanudara con normalidad.
Dos vuelos de una aerolínea irlandesa también fueron registrados por agentes en Roma por la misma causa, pero las autoridades igualmente cancelaron la alerta.
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Por su parte, un vuelo procedente de Londres con destino a Polonia solicitó aterrizar de emergencia en el aeropuerto de Modlin, por lo que también fue inspeccionado.
Otro vuelo proveniente de Copenhague que se dirigía al mismo aeropuerto pidió aterrizar de emergencia por una presunta amenaza, la cual también fue descartada.
La última aeronave fue registrada en Bulgaria tras proceder de Israel. Hasta el momento se desconoce si los hechos están conectados.
Con información de Al Aire


